Para el jueves 21 de mayo de 2009 se había convocado en Córdoba una audiencia pública acompañada por actividades y una movilización. El objetivo era presentar una propuesta de ordenamiento territorial del bosque nativo elaborada mediante talleres regionales y llevar ese trabajo a la Legislatura provincial.
Una propuesta construida en siete meses
La iniciativa se vinculaba con la Ley nacional 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. Esa norma estableció un marco para que las provincias clasificaran sus áreas boscosas, regularan sus usos y habilitaran instancias de participación ciudadana.
En Córdoba se conformó una comisión técnica y participativa dedicada al ordenamiento territorial. Durante siete meses, representantes de organizaciones, equipos universitarios, especialistas y habitantes de distintas regiones analizaron qué zonas se encontraban bajo mayor presión y cuáles requerían protección prioritaria.
Los talleres se desarrollaron en Cruz del Eje, Sebastián El Cano, Villa Dolores, Río Cuarto, Ballesteros, Río Ceballos y Villa General Belgrano. De esas reuniones surgió un mapa que buscaba orientar la conservación y definir actividades productivas compatibles con el ambiente.
El límite a la expansión sobre el monte
La propuesta planteaba organizar el uso de la tierra y contener el avance desordenado de cultivos, pasturas y urbanizaciones sobre ambientes nativos. Quienes promovían la audiencia relacionaban ese proceso con el modelo agroindustrial y, en especial, con la ampliación de la superficie destinada a la agricultura.
El documento sostenía que la pérdida de monte no podía evaluarse solamente por su efecto sobre el paisaje. También incidía en los suelos, el ciclo del agua, la biodiversidad y las formas de vida de comunidades rurales.
Regulación hídrica
El bosque retiene parte de la lluvia, reduce el escurrimiento superficial y contribuye a la recarga de aguas subterráneas.
Hábitat y equilibrio
La vegetación nativa sostiene especies animales y vegetales que participan en procesos ecológicos y en el control natural de plagas.
Protección y regeneración
La cobertura vegetal ayuda a conservar la estructura del suelo frente a la erosión y la degradación.
Territorio vivido
El monte también fue descrito como fuente de alimentos, materiales, conocimientos y memoria comunitaria.
Cifras y advertencias de época
La convocatoria difundida en 2009 afirmaba que Córdoba tenía una superficie total cercana a 16 millones de hectáreas y que unos 12 millones habían estado cubiertos por bosque nativo. Según las estimaciones citadas entonces, quedaban alrededor de 600.000 hectáreas degradadas y una superficie mucho menor en buen estado de conservación.
Estas cantidades se reproducen únicamente para documentar el argumento utilizado por quienes convocaron a la audiencia; deben contrastarse con relevamientos oficiales y estudios posteriores antes de emplearse como cifras actuales.
- La expansión agropecuaria era señalada como una de las principales presiones territoriales.
- La pérdida de población rural y la concentración de la tierra aparecían entre las preocupaciones sociales.
- También se advertía sobre incendios, alteraciones hídricas, degradación de suelos y contaminación.
- La audiencia pública se proponía como instancia para incorporar observaciones antes del tratamiento legislativo.
Participación pública
La convocatoria describía el encuentro como la culminación de siete talleres regionales con decenas de entidades y cientos de participantes directos. La propuesta consensuada debía exponerse públicamente y luego ingresar al debate legislativo provincial.
Entre los sectores participantes se mencionaban organizaciones campesinas, entidades rurales, áreas universitarias, personal técnico, agrupaciones ambientales y espacios dedicados a los derechos humanos. El reclamo común era que el ordenamiento se discutiera de manera abierta y que la conservación contemplara tanto los ecosistemas como a las comunidades vinculadas con ellos.
Nota editorial: Argentina Press presenta una paráfrasis contextualizada del material histórico. No se reproduce literalmente la convocatoria original y se omiten datos promocionales, atribuciones personales y elementos ajenos al acontecimiento central.