Daniel Cadabón (especial para ARGENPRESS.info)
Las bases, no han sido consultadas por sus “representantes” burocráticos sobre cuál es el aumento que necesita la familia docente para vivir dentro de los límites de una canasta familiar que ronda los 6600 pesos. Nadie consulto a nadie y como la principal confederación que nuclea a los docentes (CTERA) se ha declarado fervorosamente como un sindicalismo oficialista, la paritaria ha perdido de raíz su carácter, valga la redundancia, paritario (proporcional de uno y otro lado). No hay partes en disputa sino dos sectores afines al mismo gobierno que discuten migajas en función de no alterar el curso económico “del modelo”.
1- Es más que comprensible entonces que la paritaria haya parido una derrota inaugural; la entrega, sin lucha y sin debate critico por parte de los sindicatos, del cronograma del ciclo lectivo para que el gobierno decida. Cosa que, el Ministerio de educación, ni lerdo ni perezoso, aprovecho a fondo aumentado en diez días las clases para el 2012, sin ningún tipo de explicación pedagógica sobre los beneficios que este incremento tendría para la educación de los alumnos. El gobierno apela al “sentido común” productivista, considerando que mas días de clase traen como consecuencia natural una mayor producción cultural y una mejor “democratización de los saberes”; los sindicatos no han dicho esta boca es mía dejando hacer en esta constante transformación de la escuela pública en una guardería de emergencia sin contenido didáctico. Mientras la matricula en las instituciones privadas no deja de engordar.
¿Acaso alguien puede suponer que los problemas de la educación pública se resuelven con diez o más días de clase? ¿Se supone que la educación entra dentro de los mismos parámetros que la alimentación de los pollos en los criaderos, a los que se les encienden las luces por 24 horas para que se sobrealimenten y crezcan más rápido? ¿Es creíble la tesis de que si los niños en lugar de cuatro horas diarias de escuela tuvieran ocho aprenderían más, sin contemplar aspectos centrales del proceso enseñanza aprendizaje: concentración, aburrimiento, tiempo de atención, etc?
Como sea, la tesis productivista del gobierno es sostenida, y hasta defendida por la burocracia sindical docente sin ningún tipo de consideración polémica o critica, con lo que pretenden ocultar los que son los pilares del fracaso escolar público y la fuerte tendencia social que potencia el mercado privado de la educación.
2- La paritaria nace además con otra derrota: los “representantes gremiales” aceptan también sin discusión el famoso intercambio de conceptos entre lo que los docentes llaman sueldo básico y lo que ellos y los funcionarios han bautizado “sueldo mínimo conformado”, eufemismo fraudulento que intenta ocultar que el Estado paga en negro el mayor porcentaje del sueldo docente, provocando con esto el achatamiento de la pirámide salarial. Debemos recordar que los docentes no tienen escalafón, por lo cual. las diferencias entre los iniciales y los más antiguos se establecen a partir de la antigüedad, esto es de sumas en blanco que figuren como salario básico. El “mínimo conformado” es la receta que permite al gobierno meter la mano en el salario sin embarrarse demasiado vulnerando abiertamente el Estatuto del docente.
La complicidad de los gremios en esta vulneración estatutaria tiene componentes escandalosos.
3- Parte de estos componentes los encontramos también en la adopción del lenguaje oficialista para informar sobre los asuntos de las negociaciones paritarias. De hace un tiempo a esta parte los gremios viene hablando de un “salario mínimo conformado para una jornada simple”, ¿qué significa esto? Ni más ni menos que aceptar los históricos recelos gubernamentales a “las 4 horas de trabajo de los docentes”; una forma indisimulada de plantear la extensión de la jornada laboral en base a la desgracia salarial. Ya no se defienden los derechos docentes de practicar una tarea pedagógica en un cuadro permanente de evaluación y formación profesional; sino el planteo directo y sin amagues de posicionarse en el carro discursivo de los funcionarios de educación que sostienen que el cargo de maestro debe tener una extensión mínima de ocho horas diarias. De hecho van consiguiendo, a partir de los aumentos salariales de hambre y en negro, que el docente renuncie a formarse culturalmente, a planificar sus clases y a evaluar c
onsistentemente a sus alumnos. Esto da como resultado una pérdida de calidad en la educación pública y consolida la auto explotación; ya que el único “escalafón” vigente en la actualidad entre los trabajadores de la educación es el que permite que a partir de la antigüedad -al sumar un puntaje mayor por los años de trabajo- el trabajador se procure un segundo y hasta un tercer cargo. Los gremios en manos de la burocracia sindical han transformado lo que debería ser una conquista histórica del magisterio en una herramienta para la auto explotación.
4- Las paritarias, por otra parte, no son usadas por la burocracia como un mecanismo de presión a la patronal sino que, al contrario, se declaran desahuciadas e impotentes de antemano al anunciar que no tiene previstas medidas de fuerza en caso de que las negociaciones no avancen a favor de los trabajadores. La burocracia anticipa no sacar los pies del plato con lo que logra fortalecer las posiciones de la patronal y extender las negociaciones hasta límites extenuantes de la paciencia social.
La dilatación en las negociaciones cansa a propios y extraños, pero tienen la función de imponer en el debate la falacia de que la burocracia lucha por los salarios. “Luego de arduas negociaciones se llegó a un acuerdo con los docentes” informaran los diarios, explicando que el gobierno dio todo de sí y que los gremios consideran histórico el aumento logrado; ¿la diferencia? 100 pesos a cobrar en módicas cuotas.
5- Este desborde de oficialismo de parte de las direcciones sindicales actúa como una inoportuna declaración de entrega amorosa al enemigo en tiempos de guerra o si se quiere en tiempos de negociación salarial. Es este tipo de posiciones componedoras lo que decidió al kirchnerismo a iniciar la ronda de negociaciones salariales por los sindicaos docentes, una forma de pintar el techo con amigos. La burocracia deja hacer en nombre de lo nacional y popular y tanto es el nivel de entrega amorosa en esta relación, que el propio dirigente de UTE, Eduardo López (capital), salió a defender el escandaloso y obsceno aumento de diputados y senadores nacionales declarando que comparar el sueldo de los “representantes populares” con el pedido de los trabajadores de la educación es una “maniobra demagógica” (sic)
Para López, la representación popular tiene derechos consagrados a tener sueldos 10 veces mayores a los trabajadores que él dice representar; lógicamente que entre burócratas no se van a andar pisando el poncho como dice el dicho popular.
6- La decisión de declararse portadores de los intereses salariales de los trabajadores de la educación por parte de la burocracia sindical es otro aspecto que vacía a las paritarias de contenido.
La discusión colectiva para fijar el piso salarial con intervención de los verdaderos interesados y las tácticas para arribar a una negociación satisfactoria; la participación de los docentes en asambleas de base que discutan el pliego de reclamos; la implementación de una democracia sindical que permita escuchar la voz de los que están en las aulas es desconocida por la dirigencia burocrática, en tanto saben que los 3000 o 3100 pesos -que tantos “esfuerzos y reuniones” demandan para que los niños no se queden sin un día de clase- son una miseria absoluta. Cualquier reunión que realicen con las bases docentes partirá de denunciarlos como acólitos del oficialismo, socios intelectuales de la megaminería, cómplices necesarios de las leyes que sancionan los bien adobados diputados y senadores en contra de la movilización popular, amigos del poder que protege a los Ciriglianos de TBA, a los Boudou de Ciccone calcográfica, etc.
7- La auto consagración de oficialistas de los gremios docentes no hace más que mostrar la orfandad de dirección que tienen las bases del magisterio para defender sus derechos. Cualquier aumento salarial que se negocie debe tener en cuenta el ritmo inflacionario y el aumento de la canasta familiar, por eso no deberían hablase de aumentos menores a 4000 pesos al básico. Por otro lado el kirchnerismo ha demorado el aumento de tarifas (tarifazo en realidad) esperando la conclusión de este acuerdo con los docentes; esto da que, ni bien se selle el acuerdo se dispararan las tarifas y lo “obtenido en la ardua negociación” dejará a los docentes más por debajo aun de la canasta reclamada. Las paritarias, deberían entonces, ser abiertas para rediscutir la actualización salarial de acuerdo al ritmo de la inflación.
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